Pastores y profetas
de hoy
Miguel Rivilla San Martín
La misión
prioritaria que Jesús ha confiado a sus colaboradores, los apóstoles y a
los obispos es el de mantener íntegro el depósito de la revelación divina,
“enseñandoles a guardar todo lo que Yo os he mandado”.
IGLESIA, REBAÑO DE CRISTO. La imagen
de Iglesia como grey, guiada por un solícito pastor, es tan antigua como
el mismo cristianismo. Fue el mismo Jesús quien la usó en su predicación,
la ejerció en su vida pública y la consolidó con su muerte, entregando su
vida, hasta la última gota de su sangre, por el bien y la salvación de sus
ovejas.
Al dejar este mundo, Jesús, el único y
buen Pastor, “ el dueño de las ovejas, que conoce a las suyas y
las suyas conocen su voz y le siguen”,
confió a la personas de sus apóstoles la
misión de apacentar, guiar y defender a su débil e indefenso rebaño, del
peligro real de los lobos.
Bien sabía el Señor, los duros, fuertes y
constantes peligros, que a lo largo de los siglos, iba a sufrir su grey. “No
tengas miedo,.pequeño rebaño... No os dejaré solos... Estaré con vosotros
hasta el fin de los tiempos..” Así se
ha cumplido en su Iglesia, a través de más de 20 siglos.
MISIÓN DE LA IGLESIA.
* ANTES.
Ya desde un principio, en vida de
los mismos apóstoles, en la comunidad cristiana se introdujeron lobos
feroces y sangrientos, (toda clase de herejes, salteadores y
perseguidores) que trataron de acabar, dispersar y hacer estragos dentro
de ella. Eran los lobos disfrazados con piel de ovejas.
Gracias a la
valiente solicitud y permanente vigilancia de los pastores, obispos
(vigilantes), saliendo en defensa del rebaño a ellos confiado, se mantuvo
la paz y la unidad dentro de la Iglesia..
* AHORA.
Hoy, los tiempos y circunstancias han cambiado, pero el peligro de
persecución, desunión y pérdidas dentro del rebaño de Cristo, sigue siendo
tan fuerte o más que en los siglos pasados.
Los
embates exteriores siempre han sido más llevaderos que los internos.
Dentro de la Iglesia está el verdadero mal.
Además del
secularismo imparable, han penetrado en el interior de la comunidad de
Cristo, toda clase de herejías, de falsas doctrinas, impartidas por
maestros que han suplantado con sus teorías antievangélicas, la enseñanza
de los auténticos pastores puestos por Jesús.
CARENCIA DE AUTORIDAD.
En muchos sitios se echa de menos el ejercicio de la autoridad y los
efectos del mal se van extendiendo por doquier, pese al esfuerzo titánico
del Papa. El pueblo de Dios anda como ovejas descarriadas, sin pastor que
les guíe. El desconcierto, la confusión y los comportamientos no
católicos, en tantos problemas de la vida diaria, están acabando con las
mejores reservas de los fieles, y las vocaciones sacerdotales y
religiosas, en general, van en declive imparable.
MISIÓN
PRIORITARIA DE LOS OBISPOS
La misión
prioritaria que Jesús ha confiado a sus colaboradores, los apóstoles y a
los obispos es el de mantener íntegro el depósito de la revelación divina,
“enseñandoles a guardar todo lo que Yo os he mandado”.
Ante todo un obispo
ha de ser, hoy como siempre, un
maestro de la fe. Su magisterio
seguro, unido en comunión de amor al del Papa, es su deber prioritario.
El pueblo
cristiano se queda confundido, cuando no escandalizado, al saber que
algunos obispos manifiestan públicamente criterios distintos a los
enseñados por el mismo Papa en temas referentes a la fe y a la moral. Tal
actitud es autodemoledora y con ella se infiere un gravísimo daño a la
entera comunidad.
RUEGO
INSISTENTE A LOS ACTUALES OBISPOS.
El Señor
os puso al frente de su rebaño, adquirido al precio de su preciosísima
sangre, para que lo defendáis valientemente de todos los peligros,
ejerciendo vuestro carisma profético; lo guiéis con vuestra palabra y
ejemplo, hasta el punto de no tener ningún miedo a enfrentaros a quien
trate de desvirtuar la genuina enseñanza del evangelio. Y no es eso sólo.
Mientras
no estéis en la disposición de entregar vuestra vida por el bien del
rebaño, no habréis cumplido con vuestra vocación de pastores y la cuenta
que tendréis que dar ante Jesucristo, juez de vivos y muertos, será
enorme.
Os
acompañamos siempre con nuestro cariño, comprensión y oración
perseverante.
|