San Valerón
¿Quién ha dicho que no se puede honrar a Dios en un
campo de fútbol...?
¿Y por qué
no?. ¿Por qué no un futbolista en los altares? ¿Quién ha dicho que no se
puede honrar a Dios en un campo de fútbol, deleitando a miles de fanáticos
de esa religión del entretenimiento sabatino y dominical que acuden a la
catedral del estadio a sacarse del cuerpo la mala racha de la semana? Bien
es verdad que no todos los adoradores de esta religión deportiva actúan
como debieran actuar, pero eso ocurre entre los fieles de todas las
religiones, entre los exaltados de todas las religiones, entre los
fanáticos de todas las religiones.
Le han
preguntado a ese enorme entrenador que se llama Javier Irureta y que ha
llevado hasta los más altos topes de la profesionalidad al Deportivo de la
Coruña, quién de los jugadores que conoce sería digno de un altar, no ya
en el campo de fútbol, que ese lo tienen muchos, sino en el altar de
verdad, en el altar de la religiosidad, en el altar de una fe cristiana
comprometida. No lo ha dudado el entrenador: “El primer jugador santo será
Valerón, es muy buena persona”.
Quizá
Valerón no sepa hacer más milagros que los que semanalmente realiza con el
balón, pero Irureta no ha titubeado en señalar el más importante, el que
no admite trampa, el que está por encima de todos los milagros: “Es muy
buena persona”. ¿Se puede pedir más? ¿Se necesita alguna otra virtud
adicional? Es posible que Valerón de vez en cuando haya dado alguna
zancadilla en el campo, pero nunca con la intención de lastimar.
Algo tiene
el Deportivo de la Coruña que lo diferencia de los otros, y este algo, hay
que proclamarlo, es su entrenador, Javier Irureta. Ha confesado: “Soy un
hombre de fe humilde. Es la que me enseñaron mis padres desde niño. Para
mí, Dios es importante en mi profesión y en mi vida. Creo que dependemos
de tantas cosas y es tan insignificante nuestra vida que para mí la fe es
un apoyo permanente”.
Invita a
sus jugadores a rezar un Padrenuestro antes de iniciar el partido, todavía
en el vestuario, y los muchachos cumplen. No solamente cumplen, les ayuda
deportivamente a mantener “un espíritu de compañerismo, de solidaridad. La
vida de un jugador es tan trepidante, tan rápida, que le hace falta
detenerse un minuto y reflexionar”.
Palabras
de entrenador. Este hombre, que todos los sábados y domingos nos deleita
con el fútbol que realizan sus pupilos, es algo más que un hombre del
césped. Y Valerón, mucho más que un gran jugador. Y no cabe la menor deuda
de que otros compañeros también. Pero estas noticias normalmente no venden
en los titulares rosas de eso que llaman telebasura.
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