Nuevas “Catedrales”
Miguel Rivilla
San Martín
Apenas
hay lugar, en este mundo nuestro, para parroquias...Por el contrario, sí
para estas modernas catedrales del consumismo.
En una de sus
interesantes “Canelas finas”, el
director de La Razón, Luis María Anson, abogaba por una nueva catedral del
siglo XXI para Madrid. Sin sumarse a las críticas que se hacen a la actual
Almudena, a veces infundadas, dejaba claro que no era el templo que exigía
el siglo XXI para Madrid. No le faltaban argumentos de todo tipo para
apoyar su petición y también “esperanza sobre una carencia artística y
espiritual que enturbia la osatura histórica de la capital de las Españas”.
Como contraste a este justo deseo del
insigne periodista y sin ánimo de polémica propia de expertos, quisiera
dejar mi punto de vista sobre otras catedrales que están apareciendo en
los cuatro puntos cardinales de nuestra comunidad y que son visitadas
asiduamente y conocidas por todos los madrileños. Son las nuevas
catedrales del consumismo.
Han
surgido como por ensalmo, casi de la noche a la mañana, en la periferia de
la capital, a pocos kilómetros de la misma.. Claras, luminosas, modernas,
funcionales. Su ritmo de construcción ha sido y es imparable. Con
estupendas vías de acceso. Ubicadas en puntos estratégicos de
comunicación. Con amplios aparcamientos, que apenas dan abasto. No
necesitan grandes ni costosos reclamos. La gente acude como moscas para
solazarse y lograr gratificación y felicidad, máxime los festivos y en
vacaciones.
Su coste
de inversión ha sido multimillonario. Funcionan abiertas, mañana, tarde y
parte de la noche. Algunos sectores de las mismas, hasta altas horas de
madrugada. Los domingos y festivos, apenas hay sitio para el acomodo.
Cubren las necesidades más apremiantes y exigentes del hombre y la mujer
modernos. Se han construido para el “homo consumísticus”. Allí se
encuentra, como pez en el agua. No falta de nada para comprar y pasarlo
bien. Hay amplios espacios para alimentación, vestimenta, caprichos,
moda,.diversión, ocio, restauración, gimnasios, cines etc..
Sí, hay
casi de todo, menos de una cosa. Es sólo una pequeña carencia. ¡No lo
tomen a broma¡ No hay en estas nuevas catedrales, un rinconcito, siquiera,
para adquirir paz, silencio, tranquilidad y soledad plenas. Para
encontrarse el hombre consigo mismo, con lo único importante y
trascendente, con el único Dios vivo y verdadero. ¡Qué engorro y qué falta
de previsión! ¡¡Imperdonable!!
Este agudo
contraste y esta anómala situación nos mueve a algunos -¿chalados,
nostálgicos, raros, anticuados?- a una seria reflexión compartida:
Apenas hay
lugar, en este mundo nuestro, para parroquias, iglesias, templos y lugares
de culto. Por el contrario, sí y en abundancia y derroche crematístico,
para estas modernas catedrales del consumismo.
El dios
dinero “ Mammona”, puede sentirse feliz y satisfecho por el culto que le
tributan la generalidad de sus fieles. Él ha ido desplazando a todos los
demás dioses, incluso -¡duele el decirlo¡- a Jesucristo, el único y
verdadero Dios . Hoy no es raro ver las iglesias casi vacías y estas
nuevas catedrales abarrotadas.
A pesar de esta aparente derrota, todavía
sigue resonando con fuerza, en muchos sitios y ambientes, la palabra
radical de Jesús de Nazaret : ”No podéis servir a dos señores.
No podéis servir a Dios y al dinero”.
Para terminar, una práctica advertencia
al señor Anson y a las autoridades religiosas de Madrid. No estén tan
preocupados por OTRA CATEDRAL. Mediten solo esta frase del desaparecido
monseñor Fulton Sheen, estrella de la televisión americana:
”Entre la erección de una catedral y la fundación de un diario católico,
no dudaría de apostar por este último”
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