Los padres perdonan
al asesino de su hija
Felipe Santos sdb
Ante tanta muerte de género, un testimonio conmovedor
Chantal tenía 18 años. Fréderic
19. Le amaba. Ella mantenía con él una amistad amorosa y continuaba
viéndolo porque tenía necesidad de él. En la última cita, en un bello
jardín -en un arrebato- le dio muerte de un tiro. Razón: creía que le
amaba menos que él a ella.
Al cabo de dos años se hizo el
juicio. En este lugar los padres de la chica pronuncian unas palabras
jamás oídas en una corte de justicia. Palabras de perdón al asesino de su
hija. Este conmovió a la opinión pública. El testimonio de su fe corrió
como la pólvora por todos los ambientes.
El padre de la joven dijo:
“Estoy seguro que mi hija está en la vida, en el gozo. Soy al mismo tiempo
padre y católico. Me ha apenado la marcha de mi hija, pero sé que ella es
feliz. Mi inquietud es su amigo. No sé si estaría tan emocionado y
conmovido si fuera uno de mis hijos. Quiero ayudarle para que su vida no
se venga abajo.”
La madre de Chantal, madre de
nueve hijos, testimonió con la misma fuerza convincente: “Cuando se es
cristiano, no se juzga sino que se perdona. Después recibí una carta de
Fréderic pidiéndome perdón.. He ido más allá: al encuentro de sus padres a
compartir con ellos esta situación terrible.”
El veredicto ha sido de cinco
años de reclusión. Pronto saldrá. Y todos se preguntaba ante el testimonio
del perdón: ¿Cómo ha sido esto posible? ¿De dónde le viene el valor? Los
padres de Chantal nos han aceptado en su casa para hablar. Estaban serenos
y con una gran dignidad. Chantal era muy generosa y abierta a los demás.
Creía que podía serle útil a Fréderic. Ha muerto de disponibilidad. Pero,
¿cómo ha perdonado tan pronto?.
Y el padre dice: “La misma tarde
en la que sucedió, me derrumbé. Pero en seguida pensé: ella está en la
luz. Es Frédéric el que necesita ayuda. Y su madre añade: Creemos en la
resurrección de la carne y en la vida eterna. Ella está en el reino de la
paz mientras que su amigo sigue aquí y está gravemente herido. ¿Quiénes
somos nosotros para juzgar? Es nuestro Padre del cielo el que ha sido
ofendido. Más que nosotros... Hemos vivido los dos juntos todo este dolor.
El perdón nos ha llevado incluso a no querer meternos en los intríngulis
de la justicia. Una justicia totalmente necesaria en la sociedad y en la
vida social.”
Para sus hermanos y hermanas
Chantal está siempre viva. La pequeña, de 11 años, responde a los que le
preguntan que cuántos son en casa: Somos nueve.
Más allá del perdón han
descubierto un amor real por Frédéric: “Es Cristo quien ha comenzado a
amarlo en mí y por mí”.
El otro día me di cuenta de que
prácticamente era como un hijo adoptivo nuestro. Hay que dejar que sea
Dios quien actúe en nosotros, dice la madre.
Hay que dedicar tiempo en
frecuentar más a Dios, en orarle. Y el padre dice: “Hemos sido inundados
por la gracia y los dones de Dios. Se recibe siempre más de los otros que
de lo que le aportamos.”
Esto es real, y tuvo lugar en
Paris el 9 de noviembre de 1982. Precioso paradigma de quienes viven su fe
en profundidad y no por cumplo y miento.
No es una historia del Medioevo,
ni de seres extraordinarios. Simplemente de personas que se han tomado en
serio la fe. Ni más ni menos.
¿Por qué se silencian estos
hechos en los medios de comunicación social? ¿Acaso no impactarían más que
tanto morbo?...
Perdonar es el acto más poderoso
que jamás se le haya dado al hombre. El ser humano que perdona se parece a
Jesús. La persona que perdona hace visible a Dios.
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