Matrimonio
eucarístico
Walter Turnbull
El matrimonio sólo cumple su finalidad cuando se vive
en la dimensión eucarística.
Matrimonio humano.- Gracias por
tu belleza, por tu ternura, por tu alegría, por tu fortaleza, por tu
gentileza, por tus habilidades, por tu bondad, por tu entrega... Gracias
por tu presencia, por haberme elegido, por haber me aceptado. Gracias por
querer compartir conmigo las buenas y las malas, en la salud y la
enfermedad, en lo próspero y en lo adverso. Gracias por tu entusiasmo, por
t esfuerzo y por tu paciencia.
Soy feliz porque te tengo
conmigo, porque la vida parece más llevadera contigo a mi lado, porque
tengo tu apoyo, tu ayuda, tu comprensión, tu alma que me hable y tu
corazón que me escuche. Porque siendo dos las penas se dividen y las
alegrías se multiplican. Porque tengo alguien por quien vivir y por quien
luchar, con quien compartir y en quien apoyarme, con quien celebrar el
triunfo y quien me anime en el fracaso. Porque nuestro amor habrá de ser
fecundo y dar frutos de vida: vida más plena para nosotros, vida nueva
para otros. Quiero tener hijos que sean fruto de nuestro amor y juntos los
dos ayudarlos a crecer.
Quiero vivir para ti y hacer de
tu felicidad el objetivo de mi existencia, el motivo de mi vida, el fin de
mis trabajos y mis esfuerzos.
Matrimonio cristiano.- Seremos
un matrimonio de tres: tú, yo y Cristo, o Cristo, tu y yo. Cuando venga el
cansancio, cuando vengan los problemas, cuando llegue el hastío, el amor
de Cristo nos sostendrá. Pondremos nuestra unión en sus manos, y además de
esposos seremos hermanos en Cristo, una sola alma, un solo cuerpo y un
solo espíritu. Cuando el amor humano, cuando la pasión y la emoción se
acaben, el amor de Cristo llenará las vasijas vacías y el vino hecho por
Él será mejor que el primero. El amor comunión remplazará al amor afinidad
y deseo, y la unión será mejor e incluso el placer será mayor. El amor
durará para siempre e irá creciendo día con día. Tentaciones, fatigas,
tribulaciones, contrariedades, desacuerdos, enojos, “...nada me importa,
puedo todo en aquel que me conforta...”.
Lo que Dios ha unido no lo
separe el hombre, para Dios todo es posible. Será un matrimonio con Cristo
y en Cristo. Y tendremos una familia en la que se alabe el nombre del
Señor y ayudaremos a Dios a tener nuevos hijos que algún día también
entrarán en su familia y alabarán su nombre. Sólo la gracia de Cristo
puede dar cumplimiento al amor humano.
Matrimonio eucarístico.- «La
única razón que ha de movernos para tomar o dejar cualquier cosa
(incluyendo el matrimonio), es nuestro deber de glorificar a Dios nuestro
Señor participando personalmente en la historia de la salvación»
(Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, No.169). «El matrimonio
sólo cumple su finalidad cuando se vive en la dimensión eucarística»
(escuchado en un retiro de ECIM para matrimonios). Lo único importante en
esta vida es llegar a Dios. Todo en esta vida es medio para llegar a Dios.
Dios nos da la oportunidad en esta vida de experimentar la suya, viviendo
su amor: a la vida, a los amigos, a la pareja, a los necesitados; y pone
en nosotros el impulso a buscar ese amor.
Quiero llegar a Dios y quiero
hacerlo contigo. Quiero que nuestra unión sea sacramento de su gracia y
que nuestro amor sea un camino de santidad; en el servicio, en el
sacrificio, en el agradecimiento, en la unidad... Que nuestra casa sea una
pequeña Iglesia, sacramento de Cristo. Que la unión entre nosotros sea
figura de la unión de Cristo con su Iglesia y primicia de la unión eterna,
cuando Cristo sea todo en todos.
Te amo y quiero llegar a amarte
como Cristo ama a su Iglesia. Siento que he encontrado algo del cielo en
ti, porque en nuestro amor podemos ganar el cielo.
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