Fundamentar lo
evidente
El ser humano tiene una dignidad, cada uno, en sí
mismo. ¿Por qué? Quizás la respuesta pueda ser tan sencilla como esta:
porque es el único ser del universo “amable por si mismo”.
Acabada la Segunda Guerra Mundial, el
hombre occidental experimentó una de las más grandes humillaciones de la
historia, cuando entró en los campos de concentración, donde todavía las
cenizas de los hornos crematorios cubrían el suelo de gris, y las montañas
de cadáveres humanos mostraban como unos seres humanos habían sido capaces
de prostituir el nombre de la humanidad. La lección fue muy fuerte. Unos
pocos podían practicar genocidios de ese calibre contra otros. Recién
creada la ONU, se promulgó en el 48 la famosa Declaración de los
Derechos Humanos. Pero hubo un error
de principio. Nunca se definió, quien es este ser humano para conocer
realmente cuáles son los Derechos que le corresponden. La Declaración se
convirtió en un listado de Derechos, a los que la mayoría de los firmantes
se sentía inclinado a aceptado por sentido común. No se tuvo el
coraje de definir el ser humano para
evitar mayores problemas a las ideologías que habían triunfado: el
marxismo y el liberalismo capitalista. Se veía al hombre desde
perspectivas muy distintas. Evitar esos problemas tuvo como consecuencia
legarlos al pasado.
Hoy en día la lista de los Nuevos
Derechos Humanos sigue cambiando: el aborto como derecho, la no
discriminación por la orientación sexual- con todas las consecuencias que
ello tiene, etc. Actualmente todos estamos preocupados por dar una
fundamentación creíble a los Derechos Humanos. El sentido común en el
Tercer milenio conduce a opiniones muy distintas. Y si no
fundamentamos los Derechos Humanos, ¿quién los podrá exigir que se
respeten con autoridad?
Las
posiciones típicas, hasta ahora, para justificar los Derechos Humanos:
Fundamento historicista:
Establece que el fundamento de los
derechos humanos son las necesidades sociales y la capacidad de
satisfacerlas, por lo tanto niega que el fundamento sea la naturaleza
humana. Así que según se presenten
las necesidades, la lista de los Derechos Humanos se podrá cambiar.
Fundamentación variable según lista de necesidades sociales e históricas.
Se ha señalado que "la variabilidad histórica es bastante cierta en el
caso de los derechos cívicos-políticos y en los derechos
económico-sociales y culturales; pero, ¿lo es igual en el caso de los
derechos personales, como el derecho a la vida y a la integridad física y
moral?" Se ve de forma inmediata que esta fundamentación, por su
relativismo, “fundamenta” poco.
Fundamento ético
De entrada, nos da algo de confianza. La
expresión que se utiliza para este tipo de derechos humanos es moral
rights.
Quienes defienden esta postura afirman
que el fundamento es una "moralidad básica", anterior al derecho positivo
que implica exigencias indispensables para asegurar a la persona una vida
digna. Estas exigencias son
derivadas de la idea de dignidad humana y por tanto merecen ser respetadas
y garantizadas por el poder político y el derecho. Pero estos derechos (moral
rights) serían sólo eso,
derechos morales; serán derechos
humanos sólo cuando el derecho positivo así los formule, por lo tanto
suelen quedarse en la esfera privada. Para que realmente haya derechos es
necesario que un ordenamiento jurídico garantice que se otorguen a las
personas. Entonces, ¿Si no se ha legislado el respeto a la vida ajena o
del inocente…queda en la vida privada que se respete, es sólo un valor y
no un derecho? Suena a legalismo, palabras bonitas que no sirven para la
vida real. Resulta que la tinta en un papel hace real el Derecho. ¿Así es?
Fundamento consensualista
En esta teoría la fundamentación de los
derechos humanos no depende de algo objetivo, sino del consenso al que se
llega subjetivamente. Así,para sus promotores, "la única prueba por la que
un sistema de valores puede ser considerado como humanamente fundado y,
por tanto, reconocido, es la prueba del consenso general acerca de su
validez". Para quien así piensa, la búsqueda de una
fundamentación de los derechos humanos es pérdida de tiempo, lo que
realmente es importante es la protección de los mismos.
Entonces si una sociedad, que por “decisión de la mayoría”, desarrollase
sentimientos, ideologías o valores contrarias a los derechos humanos (por
ejemplo: el racismo, el esclavismo o el abortismo), puede declarar como
Derecho Humano el aborto, o el derecho al bebé medicamento,o…Da
escalofríos pensar a lo que puede llevar esta fundamentación, porque nada
hay más fácil de manipular que la sociedad humana cuando no se la enseña a
pensar críticamente y se la educa en la vaciedad.
El
fundamento de los derechos humanos no puede ser una ideología plural - no
necesariamente lo que es aceptado por la mayoría es sinónimo de correcto
cuando es evidente que va en contra de la razón y la verdad - debe
admitirse, por tanto, la objetividad de un fundamento como puede ser la
dignidad humana que no cambia.
Fundamentoiusnaturalista
La corriente iusnaturalista sustenta que
los derechos humanos provienen de una base objetiva por la cual se aplican
de forma universal, siendo además atemporal. Los derechos humanos
encuentran su fundamento en la esencia del hombre, es decir, de su
naturaleza, de su forma propia de ser. Al derecho positivo le
toca reconocer y garantizar, aquellos Derechos que nacen naturalmente de
la forma de ser del hombre y de la mujer y ha plasmarlos en ley.
El derecho natural es el límite de la labor legislativa que se podrá
ajustar al contexto histórico, pero nunca podrá ir en contra de los
derechos humanos fundamentales.
Estamos de acuerdo con Kant cuando
escribía en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres: “En el
reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad. Aquello que tiene
precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio lo que se
halla por encima de todo precio, y por lo tanto no admite nada
equivalente, eso tiene dignidad” El ser humano tiene una dignidad, cada
uno, en sí mismo. ¿Por qué? Quizás la respuesta pueda ser tan sencilla
como esta: porque es el único ser del universo “amable por si
mismo”.
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