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2. Parafilias: verdades a medias

María Velázquez Dorantes

Te hablan de fetichismo, de vouyerismo, de necrofilia pero muchas veces no informan que practicarlo puede convertirse en un mal hábito que conduce a la muerte, a las enfermedades de transmisión sexual, a la depresión, al sentimiento de culpa y al trastorno psicológico.

Algunos medios de «información» hablan hoy en día de las concurrencias y distintos síntomas de las parafilias, aunque muy pocos determinen ¿cuál es el significado de una parafila?

El tema se explota desde las diferentes clases de parafilia, pero es necesario introducirse en el concepto para comprender mejor qué se nos ofrece como lectores, radioescuchas, espectadores y televidentes.

Ya se ha mencionado en numerosas ocasiones, que la sexualidad es un asunto mercadológico muy fuerte, que se explota desde todos sus ángulos, esforzándose más aun en la centralidad del sexo, y las parafilias se han convertido en herramienta básica de venta, son clasificaciones y listados que describen a detalle cada una de las características que presentan; generando el aumento de una media información, —con ello no se cita a todos los medios de comunicación—, pero sí a los más comunes y que se encuentran al alcance de todos.

Por lo tanto es preciso analizar la evolución que se le ha dado al concepto, para verlo desde un punto informativo que ayude al análisis de lo que se informa, se publica, se vende en la actualidad.

El médico psiquiatra y forense Richard Von Krafft-Ebing” en 1886 publicó un libro donde se estudiaban casos de «psicosis sexual u aberración sexual» haciendo mención en este campo al sadismo, al masoquismo, etc. Posteriormente la Sicopatología y el concepto teológico moral pasaron a denominar a la parafilia como una “anomalía de la satisfacción del placer”; hasta el siglo XIX se denomina a las clasificaciones de los trastornos psicosexuales como parafilicos.

Hoy en día, en el siglo XXI intentan denominar a la parafilia como estado evolutivo, no solo en concepto sino visto desde actividad sexual, reflejándolo como normal.

Ante está situación la ética, las normas morales, las normas religiosas y clínicas intentan hacer un estudio, para la explicación de la existencia parafilica, teniendo como punto de apoyo que en 1995 se clasificó a la parafilia como: “ una intensa fantasía sexual de tipo excitatorio e impulsos o comportamiento sexuales que provocan un malestar clínico significativo en la actividad del individuo”.

Después de este punto, surge un verdadero dilema: ¿Cómo puede hablarse de normalidad cuando se está ocasionando un malestar en la persona? Y en muchas de las clasificaciones, no sólo se trata de un individuo sino actos seguidos por terceras personas, que caen en la humillación, en el maltrato físico y psicológico, en un hecho de obligación que por lo general va afectar todo el circulo vital.

Lamentablemente algunos medios, ofrecen el estado parafilico como un punto de partida excitante, y no se responsabilizan de las consecuencias patológicas y sociales que una persona tiende a generar en la situación de parafilia; se les hace muy fácil hablar de sexo a grandes planas, pero de un sexo sin información y al momento en que se presenta una negativa a lo publicado o transmitido se defienden con la espada de: “Hemos superado la era de los mitos sexuales y los tabúes... hoy en día la sexualidad no se reprime”.

Es cierto: la sexualidad no se reprime, pero también es cierto que para hablar del tema se requiere de gran información, de análisis y documentación, no titulares exagerados que llamen la atención del público.

Te hablan de fetichismo, de vouyerismo, de necrofilia pero muchas veces no informan que practicarlo puede convertirse en un mal hábito que conduce a la muerte, a las enfermedades de transmisión sexual, a la depresión, al sentimiento de culpa y al trastorno psicológico.

Nadie les dice eso, solo se publica la generación de placer, placer, placer “una era desinformada para sexualidad pero abierta al sexo grotesco”.

Existen muchos irresponsables que encabezan a la sexualidad como acto libre. ¿Qué tan libre se puede ser cuando puedes llegar a la muerte? Las parafilias se pueden convertir en adicción, y en un grave problema sexual.

Cuando se nombran a las “épocas” como libres, es indispensable analizarlas desde sus causas y sus consecuencias; si la era u época del sexo ha llegado ha ser tan explícita, que se diga todo lo que encierra, no verdades a medias que en un momento seducen pero poco a poco van lapidando la identidad humana.

 
 

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