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4. Me
pongo la camiseta
Roberto Vega Rojas / Imagen Cristiana
Cada
final del futbol conlleva una serie de emociones, pasiones y muestras de
apoyo para los equipos participantes. Los aficionados que viven la
intensidad del futbol se desviven por su camiseta, la portan con orgullo,
y la defienden sobre su cadaver. ¿Podremos aprender algo del futbol los
cristianos de estos tiempos?
Me
pongo la camiseta
El
domingo 13 de junio, como cada dos veces al año, se definió el nuevo
campeón del fútbol mexicano. El desborde de pasión y euforia en los bares,
casas y demás centros de reunión es desmedido. Todo mundo defiende su
camiseta y la portan con orgullo y devoción. Después del partido, en las
calles se mira en los rostros de los fanáticos dos vertientes: la cara de
la victoria y de la desilusión.
No
dudo que muchos estarán cobrando apuestas, o lamentándose porque su equipo
en el que tenían puestas sus esperanzas no logró salir victorioso. Aun
así, los seguidores o inchas portan con orgullo la camiseta de su equipo,
tanto si perdieron o ganaron.
Miguel
Ángel de la Rosa Esparza, analista de negocios de mi ciudad, amigo
personal y además fervoroso cristiano, me compartía que los obreros de una
empresa a la que estaba asesorando, se mostraban afectados en su desempeño
laboral, cuando la selección mexicana perdía o ganaba.
Estos
días de la final de Fútbol, no dejé de ver gente con banderolas de su
equipo, autos con promocionales de ambos titanes del balompié. Pero lo que
más percibía era gente con camisetas de su equipo, y hoy después de saber
el resultado de la eliminatoria, en misa me tocó ver a tantos con la
camiseta del equipo vencedor. Hay casos de camisetas que cuestan tanto que
dos familias completas comerían por una semana.
Aunque
no soy fanático del fútbol, y nunca he sido incha de ningún equipo, lo
anterior me puso a pensar, de lo fácil que es ponerse una camiseta y
apoyar una causa. San Pablo nos exhorta en la carta a los Colosenses lo
siguiente: Pónganse pues, el vestido que conviene a los elegidos de DIOS,
sus santos muy queridos: la compasión tierna, la bondad, la humildad, la
mansedumbre, la paciencia. Col. 3,12
Obviamente, el apóstol Pablo no podía hablar de camisetas de algún equipo
de soccer, en primera porque no existía el fútbol en ese tiempo. Pero sí
nos habla de ponernos un vestido que nos da una identidad espiritual.
Pablo se dirige a los que han sido elegidos por DIOS y que tienen un
favorecimiento especial de El. Esto quiere decir que todos aquellos que
hemos sido llamados por DIOS debemos mostrarnos ante el mundo libres de
toda atadura y reflejar todo momento la gracia de DIOS. Portar con orgullo
y responsabilidad la estafeta que se nos ha encomendado, que comprende lo
siguiente:
Compasión tierna
La
palabra COMPASION, viene de dos raíces etimológicas, COM-Con y PASION-
PASSIO que significa sufrir o alegrarse. La compasión es el acto de sufrir
y/o alegrarnos con nuestro próximo. En otros palabras, es ponerse en los
zapatos de la gente que no cree, de los que están en el camino equivocado,
de los hermanos de la comunidad, de nuestros líderes, de nuestra familia.
Bondad
La
bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda
comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con
ánimo equilibrado.
Humildad
La
palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en
su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la
humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de
Dios en las criaturas. En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra
inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios.
Pero
también es un hecho que la Humildad no es sinónimo de desvalorización. El
tomar conciencia de las habilidades y capacidades propias, es totalmente
compatible con la humildad
Mansedumbre
Es la
condición se ser mansos, no solo en nuestra comunidad, sino en nuestra
obediencia a DIOS.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Mt 5, 4.
Aprended de Mi, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis reposo
para vuestras almas. Mt 11, 29.
Al
siervo de Dios no le conviene el altercar, sino ser manso con todos. 2 Tim
2, 24.
Paciencia
La
paciencia, según San Agustín, es «la virtud por la que soportamos con
ánimo sereno los males». La paciencia es una virtud bien distinta de la
mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple
aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza. La paciencia es la
fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte. Emmanuel
Kant
Pues
si bien es cierto que nuestra camiseta cristiana, no tiene un patrocinador
como NIKE, Adidas o Atlética, también es cierto que nosotros tenemos un
DIOS que nos cubrió con la sangre de su hijo, y con el no sólo ganamos
campeonatos, sino victoria sobre el pecado y la adversidad. Y por si fuera
poco, nuestra camiseta es gratis. No hay que pagar nada, solo hay que
ponérsela, revistiéndonos del hombre nuevo y dando testimonio de lo que
Cristo ha hecho en nuestras vidas.
Mis
hermanos, los exhorto ponerse la camiseta del mejor equipo, el EQUIPO DE
CRISTO, y ser más que vencedores en Cristo Jesús
Bendiciones a todos.
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