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20. Doña Letizia y Gistau

Miguel Rivilla San Martín

El señor Gistau en su columna La conversión, falta muy gravemente al respeto y consideración a Doña Letizia

Como dice el maestro Ansón hay que posicionarse frente a la libertad de expresión. Soy de los que, como él en su periódico, sintonizo con el ejercicio de la misma.

Así lo demuestra a diario La Razón en la pluralidad , variedad y sano contraste de pareceres de sus columnistas. Ahora bien, creo firmemente, que la libertad de expresión tiene sus límites infranqueables, como es el del respeto debido a personas públicas y muy representativas, tal como es la esposa del Príncipe don Felipe, Doña Letizia.

En este aspecto, el señor Gistau en su columna La conversión, se ha pasado, inconsideradamente, varios pueblos. Sin aducir ni una sola prueba y basado sólo en su condición de su público y notorio agnosticismo, niega verosimilitud al proceder actual de la futura reina de España.

Para este señor todo el presente comportamiento religioso de Dña Letizia, se reduce a una interpretación ficticia de un papel que le ha asignado la Monarquía, igual que el que realiza cualquier actor en el escenario.

Nada más infundado que arremeter contra lo que se desconoce. El señor Gistau, aparte de negar la posibilidad personal de la conversión a la verdadera fe de una persona, por la gracia de Dios, falta muy gravemente al respeto y consideración a tan alta personalidad de la vida española.

Antes de hacer temerarios juicios de valor a personas, debería el ínclito columnista recordar las palabras de Jesús en el Evangelio: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

 
 

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