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6.
Familias europeas
Mikel Agirregabiria Agirre
No existe mejor política que la
del apoyo familiar.
Primer
día de vacaciones estivales en un destino turístico de la costa
alicantina. Durante la cena en una terraza, con ojos aún desacostumbrados
advertimos una diferencia obvia entre la familia media de origen
extranjero (centroeuropea, nórdica, británica o francesa) y la familia de
turismo interior (valenciana, madrileña, murciana o vasca). Frente a
nuestra familia promedio de padres maduros y sólo uno o dos hijos, los
progenitores foráneos son jóvenes y cuentan con más hijos, de tres a
cinco.
La
conversación con amigos noruegos, flamencos y bávaros nos descubre dos
razones determinantes: El apoyo familiar que brindan las instituciones
europeas en otros Estados es hasta diez veces superior a nuestras
raquíticas y variables bonificaciones fiscales, y la ciudadanía de otros
países ha revalorizado la familia anteponiéndola a la "economía de la
comodidad". Además, el electorado europeo más avanzado analiza
decisivamente y sanciona con su voto, positiva o negativamente, las
políticas familiares en todos los comicios.
Margaret Thatcher, neoliberal a ultranza, pronosticó la inexistencia de la
Sociedad y la desaparición de la Política e incluso de la Historia: “La
sociedad es un fantasma; sólo existe la Familia, el Mercado y el Estado”.
Lo cierto es que, mientras el mercado se expande y las administraciones
fluctúan, hemos permitido que la familia sea cada vez más minúscula.
¿Incluirá algún partido político como prioridad una administración de
protección familiar activa, con fuertes medidas fiscales, de vivienda y de
conciliación de la vida laboral y familiar, declarando como objetivo
superar netamente la tasa de reposición del 2,1% de natalidad? Desde el
máximo respeto a la libre decisión personal, ¿hasta cuándo habremos de
esperar de nuestros líderes una apuesta humanista por la vida y por la
familia? Nunca olvidemos que la familia es el primer y mejor ministerio de
educación, sanidad y bienestar social, y que una sociedad vale exactamente
la suma de las familias que la integran. |