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10. ¿Casarse por la
iglesia?
Felipe Santos
Los jóvenes son los que opinan
acerca de casarse por la Iglesia o fuera de ella.
Los
jóvenes son los que opinan acerca de casarse por la Iglesia o fuera de
ella.
Hay
que andar con los pies en la tierra, Estar enamorados no ha impedido nunca
que la tierra siga girando; el sentimiento no basta para garantizar la
vida en común si no se tienen otras perspectivas a mano: un empleo entre
otras cosas para poder comer. Esto supone tanto para las chicas como para
los chicos decir no al abandono de sí, a la negación de sí. ¿Por qué tener
miedo? Tengo el derecho de amar tal cual soy y tal como es la que me
acepta..
Creo
que entre los jóvenes hay un espíritu fatalista porque a su alrededor
existen parejas divorciadas. Tenemos la suerte de que nuestras familias
son felices.
Después de la reunión se nos ha dicho que en la unión libre no se vive
igual que en el matrimonio.
Otra
joven cristiana afirma: “Para mí que soy cristiana, el matrimonio
religioso es muy importante. Es un acto de fe, un compromiso ante Dios y
los hombres que no hay que tomar a la ligera. Como muchos jóvenes, también
yo, me da miedo de no ser capaz de amar a un hombre toda la vida. Pero
pienso que haré este compromiso, y al hacerlo ante Dios me ayudará a
construir este amor.”.
Otra
da su opinión: “Creo que sería preciso redefinir el matrimonio para saber
elegir o no. En el matrimonio, no se vive solo. Para mí, el matrimonio es
un sacramento, y tenemos propensión a olvidarlo, un sacramento en el que
la mujer y el hombre se comprometen a marchar juntos toda la vida. Este
acto no es una simple formalidad: es exigente diariamente para la pareja.
Exigente en cuanto al respeto, la escucha y el conocimiento del otro. Así,
el matrimonio es una fuente de enriquecimiento”...
Un
joven da su opinión así: “A los 15 años descubrí la fe en Dios, en el
transcurso de un campamento de verano. Hace un año de eso e intento con
otros compañeros vivir según el Evangelio. Si un día me caso, pienso
hacerlo según mi fe respetando lo que a mi amiga. Para mí, el amor viene
de Dios, es la fuente.”
Otro
que no tiene fe: “No me casaré por la Iglesia pues no tengo fe. No estoy
cerrado, sin embargo, a una búsqueda espiritual, sobre todo si mi amiga lo
hace conmigo. No acepto que se diga que nuestra unión no es nada más que
un simple flirteo sin futuro. Podemos fijar objetivos incluso si su
realización es un trabajo de prolongado aliento. Vivir a dos es para mí
construir una relación en la que cada uno aporta su piedra día a día,
gracias a la confianza que nos damos con la aceptación de nuestras
diferencias.”
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