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5.
Repaso al verano
Mikel Agirregabiria Agirre
El verano es un boomerang lanzado
que casi siempre vuelve.
Nada como las vacaciones estivales para
comprender el esfuerzo humano por aprehender la vida, que como agua
recogida con las manos se nos escurre entre los dedos. Aunque nuestro
corazón se rige por su propio calendario, con la alegría alarga los días y
con la tristeza encoge las fechas, la medida de luz solar parece dilatar
en todos nosotros los minutos que adornan cada hora diurna del veraneo.
En verano nacen seres maravillosos que
tienen de vida un día, una semana o un mes. En tan breve lapso de tiempo
revolotean a nuestro alrededor, proclamando lo efímero de una existencia
que, en su caso, no sobrepasa una estación del año. Son un aviso para las
personas que también sentimos cómo ha volado otro verano y que nos esperan
meses de trabajo en serie y en serio.
Amigo lector: Si la displicencia por el
fin de las vacaciones le surge, no se preocupe, no es el único. Pero no
vale la pena disgustarse porque ya se terminó el verano; mejor sonreír
porque sucedió. Un proverbio sueco declara que "una vida sin amor es como
un año sin verano". A la espera del próximo estío, que como las
golondrinas acudirá a su cita el último año, nos queda el recurso de
convertir nuestra vida en una permanente pasión con un poco de ternura,
algo de amistad, bastante cordialidad, mucha vocación y raudales de
optimismo.
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