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6. El rostro de la amistad en el noviazgo

María Velázquez Dorantes

En la importancia de los valores universales durante el noviazgo radica la duración del mismo.

Hoy en la actualidad existen noviazgos poco duraderos debido a la inexistencia y poco conocimiento de éstos llamados valores, y ante el desconocimiento de ellos las relaciones entre jóvenes muchas veces se trastornan dolorosas y frustrantes.

Un buen noviazgo está regido por la amistad que se suscita entre dos personas que intentan conocerse para llegar a una relación de cariño que pronto alimentará otro valor de igual importancia, titulado amor.

Tanto la amistad como el amor se encaminan juntos, los jóvenes deben aprender a conocerse no sólo del punto de vista carnal como lamentablemente hoy se concilia; se debe adquirir el compromiso de ser amigos conocedores de los sentimientos y emociones que cada uno experimenta; desde qué desea en un futuro hasta la idea más simple como analizar porqué las nubes se mueven, porque de los pequeños detalles se construyen las grandes cosas.

El noviazgo debe ser la etapa de diálogo para descubrir quiénes somos y cómo somos con otra persona, la capacidad de encontrar las impresiones del otro en uno mismo.

Así, quien es amigo puede aportar mayor cariño al novio(a), porque entre el lazo de la amistad y el amor se establece la transparencia de la responsabilidad y la verdad, el apoyo de la propia compañía.

Un amigo es un consejero, un aliado y un tesoro que es capaz de reconocer sus propios errores y hacerle ver los del otro; por lo tanto, el noviazgo debe iniciarse dentro de un circulo de amistad, lejos de la incomprensión, sino, todo lo contrario, en la comprensión, para encontrar dentro de esta etapa el desarrollo pleno de una persona.

El noviazgo que se construye bajo la hipocresía, el placer de la diversión mal sana, sólo dejará huellas de dolor, que con el paso del tiempo quedarán como un mal recuerdo; y si, por el contrario, el noviazgo inicia conociendo y experimentando los valores universales, la relación crecerá y si no se extiende hasta la formalidad del matrimonio, el recuerdo que éste haya dejado será como un sueño.

Aprender a ser novios es aprender a ser amigos y los amigos no se lastiman, no se obligan a nada que el otro no desee, los amigos son fieles, por lo tanto, los novios serán fieles.

 
 

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