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9. La píldora del día siguiente

José Antonio Benito

La píldora que extermina al ser humano al día siguiente de ser concebido. He aquí las pruebas.

Resumen

La mujer es fértil 5 a 6 días al mes. Imaginemos una mujer que tiene una relación sexual una noche, y horas antes había ovulado. Al día siguiente va a la farmacia o al médico, para que le proporcionen las dos tabletas de la píldora del día siguiente. ¿Cómo actuará la píldora? Está claro que ya no podrá impedir que el óvulo salga del ovario (efecto anovulatorio), tampoco dificultando el movimiento de los espermatozoides (efecto anticonceptivo), que ya habrán pasado horas antes a través del moco fértil y habrá tenido lugar probablemente la fecundación. En ese caso sólo podrá actuar como antiimplantatorio, impidiendo que el nuevo ser humano concebido anide en el útero.

Introducción

Una nueva guerra contra la vida humana se ha iniciado. Una nueva “arma de destrucción masiva” se quiere poner a disposición de la gente. Los que estamos agradecidos con la vida que se nos ha dado, y la valoramos, sentimos un respeto casi sagrado por los seres humanos que cada día vienen a la existencia, y que están en riesgo de ser asesinados nada más llegar. A nosotros se nos dio la posibilidad de existir. Nosotros no somos quién para impedir que otros existan. Si queremos que en el mundo reine la solidaridad, tendremos que empezar por desterrar todo egoísmo. No podremos acabar con el terrorismo, la corrupción y la delincuencia, si no respetamos lo más básico, el derecho a la vida.

¿Cómo actúa la píldora?

Según afirman los entendidos actúa por tres mecanismos:

Impidiendo la ovulación, la maduración y salida del óvulo del ovario (efecto anovulatorio).

Dificultando el transporte de los espermatozoides o del óvulo fecundado. En el primer caso, haciendo que las glándulas del cuello del útero produzcan un moco de características infértiles, es decir, que dificulte el paso de los espermatozoides (efecto anticonceptivo). En el segundo caso, dificultando los movimientos de la trompa, haciendo que el nuevo ser humano (óvulo fecundado o zigoto) se desplace lentamente hasta el útero.

Impidiendo la implantación de embrión en el útero (efecto antimplantatorio).

Este último mecanismo antiimplantatorio está ampliamente fundamentado. Así lo avalan, por ejemplo:

Los mismos fabricantes (prospecto de Postinor-2, de Shering).

La OMS,

La FDA,

Centro de Información Nacional para la Salud de la Mujer (National Women's Health Information Center - NWHIC) de los Estados Unidos

El Ministerio de Salud de Argentina: Guía para el uso de Métodos anticonceptivos.

y múltiples trabajos de investigación, por citar uno: The Annals of Pharmacotherapy: Postfertilization effect of hormonal emergency contraception, C Kahlenborn.

Contra toda evidencia científica

Sin embargo, la Ministra de Salud, Pilar Mazzetti, contra toda evidencia científica, afirma lo contrario, basándose en un artículo sueco sobre una muestra de solo doce mujeres, y en dos estudios realizados en Chile con ratas y monas respectivamente, con errores metodológicos que no resisten un análisis serio.

Más no hace falta recurrir a la extensa bibliografía médica existente para probar el efecto antiimplantatorio de la píldora del día siguiente. Usando el sentido común y conociendo algo de fisiología se puede llegar a darse uno cuenta de cómo funciona.

Sucesos básicos

Para ello nos hacen falta recordar unos hechos básicos:

El óvulo, cuando sale del ovario, no vive más de 12 horas a 1 día, en el caso de que no sea fecundado por el espermatozoide.

Normalmente el cuello del útero está cerrado por un moco grumoso, que dificulta el paso de los espermatozoides y bacterias procedentes de la vagina. Poco antes de la ovulación (salida del óvulo del ovario), el cuello del útero produce un moco fértil que deja pasar fácilmente a los epermatozoides. Una vez producida la ovulación, el cuello del útero vuelve a producir un moco grumoso, cerrando el paso de las bacterias y espermatozoides.

El espermatozoide puede vivir hasta cuatro días cuando es depositado en este moco fértil.

En cada eyaculación se depositan 150 a 400 millones de espermatozoides en la vagina.

El espermatozoide, cuando es depositado en la vagina, puede tardar de 2-3 horas a 4 días en ascender hasta el tercio externo de la trompa de Falopio y fecundar al óvulo. Tarda sólo 2-3 horas si encuentra un moco fértil. Si no ha ovulado todavía, los espermatozoides pueden sobrevivir hasta 4 días en este moco fértil, esperando a que la mujer ovule.

La vida humana se inicia en la concepción, es decir, en la fecundación o unión del óvulo con el espermatozoide. Este embrión humano, desde el momento mismo de la fecundación, constituye un ser con identidad genómica propia y diferente a la de los padres que le dieron origen.

Este embrión humano tardará 5 a 7 días en viajar hasta el útero e implantarse en su capa interna (endometrio). Por ello, dispone de alimentos para una semana de viaje. Cuando llega este momento, se llama blastocisto, y está integrado por cientos de células. La membrana que lo envuelve (pellúcida) se disgrega, pues es preciso que las células más periféricas (trofoblasto) contacten con la mucosa del útero y reciban de ésta los materiales nutricios para su desarrollo.

El ser humano lo es desde la fecundación

Es un ser humano con todo el genoma completo y que nada se añadirá a la cadena genética, durante el resto de su vida. Desde ese instante ese nuevo ser humano ya tiene su sexo y grupo sanguíneo, que pueden ser diferentes al de la madre. También en ese momento de la concepción está determinado el color de los ojos y de la piel, así como otras características físicas. Es verdad que su viabilidad es entonces más baja que en las etapas posteriores de su existencia y muchos embriones incipientes se malogran de modo natural. Pero esto no autoriza a nadie a eliminarlos consciente y voluntariamente. Todos hemos pasado por esa situación de debilidad vital y agradecemos que nadie haya puesto fin en aquellos momentos al curso natural de nuestra vida, impidiéndonos llegar a ver la luz. Eso habría sido un crimen. La vida humana ha de ser respetada y protegida siempre; con mayor esmero, si cabe, cuando más débil es y más a merced está del cuidado ajeno.

Filosóficamente hablando, decimos que, desde el momento de la fecundación, tenemos un ser humano en acto, puesto que ya es una vida humana, distinta al padre y a la madre, con su propio código genético, su individualidad y autonomía. Lo que está en potencia son sus cualidades y capacidades que se van desarrollando de manera continua desde la fecundación, pasando por todas las etapas de desarrollo, hasta su muerte natural. Desde el momento de la concepción, no de la implantación, es y seguirá siendo un individuo de la especie humana si no interrumpimos el proceso de desarrollo y crecimiento. Pensándolo en términos informáticos, diríamos que en ese momento se pone en marcha el programa de una nueva vida humana (un programa .exe ejecutable) que no acabará hasta la muerte natural, excepto que acontezca una enfermedad mortal o muerte violenta. Y el que el embrión sea autónomo lo prueba el que se pueda congelar y después volver a implantar en una mujer que no tiene por que ser su madre biológica.

Los que no respetan al ser humano concebido y son partidarios del aborto, alegan como justificación que el cigoto resultante de la fecundación todavía no es un ser humano, del mismo modo que una semilla no es un árbol; que si bien la semilla puede llegar a ser un árbol, aún no lo es. La analogía no está bien puesta, puesto que la reproducción del hombre es sexuada, mientras que la de los vegetales generalmente es asexuada, y no se puede comparar la dignidad del ser humano con la de una planta. La semilla en el caso del ser humano es el óvulo y el espermatozoide (tienen vida humana pero no es un ser humano), no el óvulo fecundado o zigoto. Tan planta vegetal es la semilla que acaba de germinar (zigoto, embrión), como la pequeña plantita (niño), el pequeño arbolito (joven), o el árbol esbelto. Son las fases por las que pasa el ser. ¿Si la zigoto o embrión no es un ser humano, cuándo lo será? ¿Cuándo tenga todos los órganos? ¿Cuándo tenga forma humana? ¿Cuándo haya nacido? ¿Cuándo sea consciente de lo que hace? ¿Cuándo cumpla los 6 ó 7 años? ¿Cuándo tenga conciencia moral? ¿Cuándo pueda valerse por sí mismo? No hay ningún límite que nos lo diga. Tan ser humano es un feto que es abortado a los seis meses en el vientre de su madre como el prematuro de seis meses.

Supongamos el siguiente caso

Después de asentar estos principios básicos, nos encontramos en condiciones de poder sopesar sobre cómo actúa realmente la píldora del día siguiente. Para poder hacerlo trataremos de resolver el siguiente caso:

Imaginemos una mujer que tiene una relación sexual una noche, y horas antes había ovulado. Al día siguiente va a la farmacia o al médico, para que le proporcionen las dos tabletas de la píldora del día siguiente. ¿Cómo actuará la píldora?

En este caso, está claro que no impide la ovulación, pues ya se ha producido.
Tampoco puede impedir que los espermatozoides asciendan rápidamente a la trompa, pues ya existe un moco fértil que lo facilita. Cuando al día siguiente se tome la píldora, los espermatozoides ya habrán pasado hace horas el cuello del útero donde se produce el moco.
Si los espermatozoides tardan de 2-3 horas en ascender hasta la trompa y se encuentran con el óvulo, tendrá lugar la fecundación, y por consiguiente, un nuevo ser humano empezará a existir bastantes horas antes de que la mujer se tome la píldora. En este caso, está claro que la finalidad de tomar la píldora en las 24 ó 72 horas siguientes a la relación sexual es la de destruir o exterminar este ser humano ya concebido. ¿Cómo lo hace? Mediante los dos mecanismos que quedan.
Podría suceder por el mecanismo de disminuir las contracciones de la trompa, haciendo que el nuevo ser humano no llegue a tiempo al útero y muera por inanición. No obstante, no parece que sea el mecanismo principal, pues en este caso el riesgo de embarazo ectópico o tubárico sería altísimo, con el consiguiente riesgo para la vida de la madre. Entendemos por embarazo ectópico, cuando el embrión anida fuera del útero, generalmente en la trompa, y por eso se llama tubárico. Si no se diagnostica a tiempo, el embrión se desarrolla y acaba produciendo la rotura de la trompa, ocasionándose una gran hemorragia en la cavidad peritoneal, que lleva a la muerte de la madre si no se diagnostica y se trata a tiempo. (De todas formas, existe riesgo de embarazo ectópico, tal como lo han notificado en el Reino Unido, donde se detectaron 2 embarazos ectópicos entre 201 embarazos inesperados después de utilizar la píldora del día siguiente).

Tan sólo nos queda el último mecanismo reconocido por la comunidad científica -excepto por la ministra-, y que explica la eficacia de la píldora (es efectiva en un 89 %, en 7 a 9 casos de cada 10 que la toman). Este último mecanismo consiste en impedir la implantación del embrión en la capa interna del útero, impidiendo que llegue a anidar en el útero y así muera. ¿Cómo lo hace?

Resolvamos una objeción que no tiene consistencia

La píldora del día siguiente contiene levonorgestrel, un progestágeno. Los que pretenden que se distribuya esta píldora en los países en que se respeta la vida humana desde la concepción, aducen que al ser un progestágeno, favorecerá la implantación, ya que es una hormona sintética con efectos muy parecidos a la progesterona, la hormona del embarazo. Pero lo que no dicen es que se da a una dosis 50 veces mayor que la de una minipíldora anticonceptiva normal (Microlut = levonorgestrel 0,03 mg). La píldora del día siguiente contiene 0,750 mg, al tener que tomar dos tabletas: 0,750 x 2 = 1500 mgr, 50 veces mayor que los 0,030 mg del Microlut). Tal carga de hormonal es una auténtica agresión contra el útero, y sobre todo, contra la maduración de su capa interna, el endometrio. Pensemos qué ocurriría si administrásemos a una persona una dosis 6 veces mayor de hormona tiroidea o de insulina que la que requiere, los efectos serían catastróficos.

Para la mentalidad anti-vida la verdad científica no cuenta

Por lo dicho, queda claramente demostrado el efecto que se busca con la píldora del día siguiente: matar al ser humano que acaba de ser concebido. Sin embargo, poco les importa este hecho a los que promueven la píldora del día siguiente, el que se mate o no a un ser humano (NEJM). Lo único que les importa son sus intereses. Tampoco les importa que la ciencia diga que la vida humana comienza con la fecundación, cuando se une el óvulo con el espermatozoide. Y por ello tratan de no emplear ciertas palabras (embrión, ser humano...) que ponen en evidencia que están jugando con la vida humana. En vez de éstas, hablan de aborto y embarazo, términos a los que anteriormente han cambiado su significado originario. Todo lo que hay antes de la implantación, para ellos, no es nada, o como mucho una masa amorfa de células. Han perdido la capacidad de asombrarse ante el maravilloso proceso de desarrollo del ser humano en su etapa más temprana. Y con el fin de olvidar que están ante un ser humano cargado de dignidad, se inventan un nuevo término: pre-embrión.

Última aclaración: ¿por qué tomar la píldora del día siguiente cuando se está en periodo infértil?

El periodo fértil de una mujer suele durar unos 7 días, periodo comprendido alrededor de la ovulación, mientras hay moco fértil, y que la mujer podría reconocer si aprendiese los métodos naturales de regulación de la natalidad (Billings, por ejemplo). El resto del mes es infértil, si tiene una relación sexual, y no quiere quedarse embarazada, para nada necesita tomarse una píldora del día siguiente, pues es imposible que se quede embarazada; se está exponiendo sin ningún motivo a sufrir los efectos secundarios de la hormona.

Mucho más adelantaría el gobierno si invirtieses sus recursos en enseñar a la mujer peruana a reconocer sus días fértiles e infértiles del ciclo, enseñanza que le va a servir para siempre, en vez de hacerlas consumidoras de un producto extranjero, al que probablemente van a estar sujetas toda su vida, y que las expone a riesgos innecesarios. Pensemos, por ejemplo en el embarazo ectópico, ¿quién asumirá los gastos que suponga la operación quirúrgica?

CONCLUSIONES

Con todas las pruebas que tenemos respecto de la píldora del día siguiente, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

1. Se trata de un fármaco que no sirve para curar ninguna enfermedad, sino para acabar con la vida incipiente de un ser humano. Con su utilización en las 24 ó 72 horas siguientes a las relaciones sexuales, se pretende que, si ha habido fecundación, el ser humano concebido no llegue a anidar en el útero y muera, siendo expulsado del cuerpo de la madre.

2. El ser humano existe desde la fecundación, no desde la anidación o implantación. El óvulo fecundado ya es un ser humano, distinto de la madre, que empieza a vivir su propia vida en las fases previas a su anidación en el útero materno. La vida humana ha de ser respetada y protegida siempre; con mayor esmero, si cabe, cuando más débil es y más a merced está del cuidado ajeno.

3. La ”píldora del día siguiente” es un fármaco a base de hormonas, que no es inocuo para la mujer. Su concentración hormonal es muy superior a la de los anticonceptivos clásicos. No trata de preparar a la mujer para evitar la concepción, sino de impedir el desarrollo de una posible concepción ya realizada. No es un anticonceptivo. Por eso, es necesaria una gran cantidad de hormonas administrada de golpe, en una o dos veces. De ahí que se puedan producir trastornos y problemas de salud en la mujer que lo utiliza, pues se trata de una auténtica agresión hormonal a su organismo. Este posible daño se añade, como causa de inmoralidad, al atentado deliberado a la vida humana.

4. Permitiendo la venta de la “píldora del día siguiente”, la autoridad pública abdica de nuevo de su gravísima responsabilidad de tutelar siempre la vida humana. El ser humano no es una “basura” que hay que eliminar de la mujer que lo ha concebido.
5. Los médicos y los farmacéuticos amantes de la vida humana y coherentes con la conciencia ética no deberían prestarse a facilitar en modo alguno este instrumento de muerte que es la ”píldora del día siguiente”.

6. Exhortamos a todos, una vez más, a respetar y cuidar la vida humana. Nadie con conciencia recta querrá contribuir a la confusión entre el bien el mal, un signo tan triste de la llamada cultura de la muerte, que induce a matar haciendo creer erradamente que así se sirve a la vida. El problema de los embarazos no deseados y no deseables, por ser fruto de relaciones sexuales irresponsables, en particular entre los más jóvenes, no se puede tratar de resolver recurriendo, con mayor irresponsabilidad aún, al expediente criminal del aborto. Intentar enmascarar la realidad por motivos políticos, comerciales o de cualquier otra clase, acaba perjudicando a las personas y al bien común.

7. Nos comprometemos como jóvenes a defender la vida, y a vivir la sexualidad como un lenguaje de amor auténtico, y por tanto, generoso y abierto a la vida, que sabe respetar al otro y que integra en la libertad los instintos y las emociones. La libertad que la virtud posibilita es la que hace felices a las personas, pues respeta y ama la vida de todos.

La Constitución Política del Perú protege a todo ser humano desde la concepción hasta su muerte natural. Pero por encima de la Constitución, la misma conciencia rectamente formada nos dice que toda vida humana debe ser respetada, sin ninguna discriminación.

Los jóvenes amamos la vida, queremos que el amor triunfe y no la violencia o el egoísmo. Por ello estamos en contra de los que pisotean la dignidad de la persona humana en aras de los ídolos del placer, del dinero (compañías farmacéuticas), del poder (países ricos, intereses geopolíticos) y de una falsa libertad irresponsable (“hago lo que quiero con mi cuerpo”). Sabemos que el verdadero amor exige sacrificio y a veces renuncias, y estamos dispuestos a ello. Nuestra naturaleza está hecha para amar, y los falsos amores sabemos que no nos darán la felicidad, tan sólo vacío y una vida sin sentido.

ESCUELA JUVENIL DE LIDERAZGO

CEPROFARENA (Centro de Promoción de la Familia y Regulación Natural de la Fertilidad.

C) General Suárez 259, Miraflores, Lima

 
 

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