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10. Un poquito de lógica
Walter Turnbull
Lo que yo pido es que, los que
critiquen, lo hagan con objetividad, con seriedad, con verdad
Yo no pido que los periodistas y críticos
políticos apoyen al mismo partido que yo. Tampoco pido que sean cristianos
o que tengan mis mismas convicciones. Ni siquiera podemos exigir que sean
éticos. Si alguien quiere apostar por el mal y arriesgarse a que el
infierno resulte cierto, muy su gusto y su derecho. Lo que es inadmisible
es el nivel de incoherencia. Por lo menos que sean lógicos. Como dijera
Paulo VI: que piensen lo que quieran, pero que piensen. Mi pleito es por
la lógica.
Otra vez, no quiero hacer política. Lo
que pasa es que el mundo de la política es increíblemente rico en
expresiones de humanidad. Es decir, está lleno de fascinantes ejemplos de
lo más sublime y lo más perverso, pasando por lo ridículo y lo dramático.
Sería cómico si no fuera tan peligroso.
Hace unos días un comentario me cautivó.
Un periodista criticó acremente a la esposa del presidente porque “no se
ha definido”. Según él (el periodista), todo lo que ella (la esposa del
presidente) hace es en vistas a las elecciones del 2006, aunque ella siga
diciendo que no piensa participar. El periodista debe tener una esfera de
cristal o una máquina de leer la mente para conocer las ocultas
intenciones de la señora. Y la critica porque no lo quiere reconocer.
Total que, si dice que quiere participar, malo porque es antidemocrático;
si dice que no quiere, malo porque es mentira; si hace cualquier cosa,
malo porque está haciendo campaña. La única opción que le deja es no hacer
absolutamente nada, y entonces la acusaría de estar jugando al “tapado”.
Me recuerda una esposa celosa, que dio en
husmear en la ropa del marido en busca de pruebas. Un día encontró un
cabellos negro. “Ándale, me estás engañando con una morena”, lo acusó. Al
otro día encontró un cabello rubio. “Ándale, me estás engañando con una
rubia”, afirmó esta vez. Al otro día el marido se cuidó de limpiar bien la
ropa antes de entrar. Al terminar la búsqueda sin encontrar nada, la
esposa le gritó: “Ándale, me estás engañando con una calva”.
A mí, en lo personal -para que vean que
no estoy tomando partido- me parecería muy inconveniente para todos que la
esposa de un ex presidente contendiera para la presidencia (o el hermano,
o el primo, o el cuñado, o el hijo...). Sería -para mí- intentar el
establecimiento de una dinastía, una reelección disimulada, una
presidencia hereditaria, una dictadura disfrazada... de esas que ya hemos
padecido tantas. Sería como el triste caso de los Bush en EEUU. Sólo una
actuación verdaderamente sobresaliente en su puesto del pariente en turno
podría justificar semejante pretensión.
Lo que yo pido es que, los que critiquen,
lo hagan con objetividad, con seriedad, con verdad. Suponiendo que el
gobierno actual y todos sus allegados sean nefastos, lo mejor que podemos
hacer es una crítica responsable, como de personas adultas. Una crítica
subjetiva, de conjeturas, de chismes, sólo puede llevarnos a más
infantilismo, a crecer la espiral de irracionalidad. Y a demostrar que los
críticos no tienen argumentos válidos.
Por el bien de los mismo opositores, por
el bien de todos: un poquito de coherencia
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