1. Insignificancia humana
Miguel Rivilla San Martín
Fijar nuestra mirada en el Infinito para reconocer
nuestra pequeñez
Nada más ridículo que una persona
engreída y soberbia. Nada más verdadero que una persona humilde y
sencilla. La soberbia es fruto de una grave distorsión de la mirada sobre
sí mismo. Al soberbio le falta la perspectiva necesaria para descubrir su
propia insignificancia.
Los que han viajado en avión han
comprobado que a medida que se aleja uno de la tierra descubre la real
dimensión del entorno en el que vivía inmerso. Todo resulta pequeño,
achicado, insignificante. Quien tiende a la unión con Dios, el altísimo,
el infinito, el eterno, el omnipotente, todo lo terreno le aparecerá bajo,
mínimo, caduco, limitado e insignificante, comenzando por uno mismo.
Para los que están familiarizados con la
revelación divina en la Sgda. Escritura, ésta nos recuerda con frecuencia
la gran verdad de nuestra condición humana.”Señor, dame a conocer mi
fin y cual es la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy.
Me concediste un palmo de vida, mis días son nada ante ti; el hombre no
dura más que un soplo, el hombre pasa como una sombra, por un soplo se
afana, atesora sin saber para quién.”( Salmo38).
Buena conclusión para todos, sería el
fijar nuestra mirada y reflexión en el Infinito para cobrar la auténtica
dimensión de nuestra pequeñez que nos induce a ser necesariamente
humildes.
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