2. Oposición contundente
Miguel Rivilla San Martín
El terrorismo y los “matrimonios” homosexuales hay
que atajarlos antes de que crezcan
Hay un aforismo latino muy eficaz pero
muy olvidado tanto en política como en religión y en tantos otros aspectos
de la vida, que reza así: “Principiis obsta” que se traduce “Oponte en los
comienzos”. Cuando se quiere atajar algo que ha cogido incremento, es muy
difícil, por no decir imposible, el pararlo.
Si en un muro de contención de aguas de
un pantano se abre una grieta, hay que acudir inmediatamente a taponarla,
antes de que sea demasiado tarde.
Esta misma regla se debería aplicar en la
política, en las relaciones de partidos, de naciones, etcétera, así como
en la praxis religiosa, para no tener que lamentar luego las
consecuencias. Si frente al terrorismo se cede al chantaje, la amenaza o
la extorsión, se acaba luego cediendo como estamos viendo en la guerra de
Iraq en el asunto de los rehenes, a cualquier pretensión del terror.
En religión pasa otro tanto. Si no hay
una oposición firme y contundente para bloquear los matrimonios
homosexuales y la adopción por éstos de niños, habrá luego que lamentar
las imparables pretensiones del colectivo y sus tristes consecuencias
familiares y sociales.
Aquí vale el dicho latino, antes citado,
como el conocido refrán: “Más vale prevenir que curar”.
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