15. “Brazos sin abrazar”
Sergio Barrón
Hay brazos que quieren abrazar y sin embargo están
vacíos. Existen peques que están sin brazos que les abracen... Todo ser
humano merece siempre, y sin pretexto, recibir día con día el abrazo
fraternal.
Después de los tan “atareados” días
anteriores he descubierto a pequeños que necesitan y piden a gritos brazos
que les abracen... irónicamente hay brazos que quieren abrazar y sin
embargo están vacíos. Negarle a un pequeño el abrazo paterno es despojarlo
de la hermosura del calor humano y del apapacho del Dios de la Vida. El
abrazo de mamá y de papá es precisamente la trasmisión del amor Divino.
Dios ama a sus hijos con un amor entrañable. La mamá abraza a su pequeño
con todas sus entrañas. El papá le abraza de igual manera. Si papá y mamá
abrazan a su pequeño harán que se experimente amado, y seguramente nada le
faltará.
Existen peques que están sin brazos que
les abracen... ¿los perdieron? ¿se los negaron? De las entrañas que
surgieron recibieron sólo la vida y nada más. Algunos pasarán unos días
sin ser abrazados, pues pronto aparecerán los brazos que están vacíos o
que harán un lugar para acogerlos. Otros vivirán meses o años en espera de
ellos. Por lo pronto han tenido la suerte de encontrar unos
“provisionales”. Estos brazos le cuidarán, le asearán , le darán de comer,
le tocarán brevemente cuando necesite de afecto... pero seguirán esperando
el abrazo venido de las entrañas.
Hay “papás” que están con los brazos para
abrazar vacíos. Muchos de ellos por “decisión propia”.
Otros porque la construcción de su vida
así los mantiene. Estos “papás” desean con todo el corazón ocupar sus
brazos y brindarle a un pequeño el calor humano que necesita, y sobre todo
el apapacho tan merecido del Dios de la Vida.
¿Qué irónica es la entramada vida humana,
verdad? Existen brazos que están ya cansados de abrazar -o intentar
abrazar-, otros que no quisieran abrazar... y sin embrago TIENEN A QUIEN
ABRAZAR. Existen brazos que anhelan pacientemente tener a quien abrazar y
sin embargo... AHÍ ESTÁN.
Que se favorezca al peque sin abrazos y a
los “papás” con brazos vacíos de la mejor manera. Ojalá que los señores y
señoras responsables de dependencias de gobierno humanicen los
procedimientos burocráticos de adopción, que eviten prolongar
innecesariamente la espera de aquellos que viven de esperanza.
Todo ser humano merece siempre, y sin
pretexto, recibir día con día el abrazo fraternal.
Estimado lector ¿por quién es usted
abrazado? ¿A quién abraza usted? ¿Sus hijos descubrirán en su abrazo el
apapacho del querido Dios? ¿Su esposo(a) se sentirá amado(a) con su
abrazo? ¿Ha abrazado entrañablemente a su mejor amigo? ¿El compañero o
compañera de trabajo ha sido abrazado por usted?... Tenga usted la
seguridad de que nuestro Querido Dios de la Vida le abraza siempre que
usted lo está necesitando. |