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21. Church of satan

Adolfo Carreto / www.avmradio.org

...“existe una proliferación de sectas que practican misas negras, con profanaciones de hostias consagradas, estupros, torturas”. La “church of satan”.

No he querido traducirlo porque así suena más a lo que es, una falsa iglesia a lo sajón, una auténtica secta, a la cual no se la puede denominar iglesia, ni siquiera de Satán, como ellos mismos se autodenominan. No importa que haya sido detectada en Italia, como ha sido denunciado por la revista católica, Familia Cristiana, de la congregación paulina. Los gringos han exportado muchas sectas, y continúan exportándolas, y a mí estas denominaciones se me antojan tan terroristas o más como las afines a Bin Ladem y compañía. Pero pareciera que se trata de algo intrascendente, de algo a lo que los gobiernos no deben hacerle caso, a pesar de que, como explica el padre Buonaiuto “existe una proliferación de sectas que practican misas negras, con profanaciones de hostias consagradas, estupros, torturas”.

Dicen que este fenómeno se debe al proceso de desacralización o de laicismo rampante en el cual vivimos. Pienso que no. Esta gente no rechaza lo sagrado, va precisamente contra lo sagrado y en forma tremendamente descarada y con todas las dosis de odio de que son capaces.

Señala el autor en la revista paulina que “conocemos casos de vampirismo consentido, y también utilizando a jóvenes a los que se les arremete tras haberles drogado en el transcurso de ritos orgiásticos. Hay sectas que permiten subir en el escalafón, y se sirven de gente débil y supersticiosa”. Se sirven de lo que sea, pero se sirven, sobre todo, del desbarajuste en el que nos encontramos. Que es verdad, que todo el mundo anda confundido, que las estructuras que nos dominan, todas, en vez de darnos motivos para creer nos los dan para descreer.

Pero estas sectas, además, retoman algo que ya había sido desterrado de la conciencia inclusive de quienes rechazan el cristianismo: lo que hoy día se denomina mercado de hostias consagradas. “El precio varía entre 80 y 500 euros: depende del tamaño de la hostia, de la importancia de la iglesia de la que proviene o de quién la ha consagrado. El valor más alto corresponde a las hostias consagradas en las iglesias de Roma, sobre todo las más cercanas al Vaticano. Se roban de dos maneras, en los tabernáculos, pero también comulgando”.

Este, sinceramente, es indignante. Yo no sé si de verdad Satán anda de por medio, pero quienes en él se apoyan, se apoyan en la más degradante de las motivaciones. Haber elegido como prioridad para el robo las cercanías del Vaticano no es otra cosa que un desprecio a la más alta dignidad de la cristiandad. Y a esto yo sí lo llamo terrorismo religiosa. El presidente norteamericano, que tanto acude a Dios para combatir el terrorismo político podría también hacerle su guerra a Satán fieles.

 
 

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