1. Un mundo más justo
Mikel Agirregabiria Agirre
En la encrucijada de un mundo donde parece que sólo
cabe matar o morir, debe nacer una nueva ciudadanía comprometida con la
justicia y con la paz.
Son estremecedoras las trágicas noticias
del colegio de Osetia del Norte, donde un cruel e inhumano secuestro ha
provocado la muerte de centenares de escolares. Mientras, en el Madison
Square Garden de New York, Bush promete que “hará todo lo posible por
garantizar la seguridad de su país” entre globos multicolores. Ambos
sucesos ocurren simultáneamente en el mismo planeta.
El actual panorama mundial de “guerras
preventivas” reincide en la aciaga receta bárbara de “una última guerra
para conseguir la paz”. Sinceramente, ¿queda algún ser racional que no
comprenda que un mundo más seguro sólo puede ser un mundo más justo y
solidario? Tomás de Aquino señaló que “la justicia elimina los obstáculos
para la paz”. Sr. Bush: No nos prometa un mundo más seguro para algunos,
sino un mundo más justo para todos.
¿Por qué no nos implicamos en un urgente
proyecto de respeto de los derechos humanos de toda la humanidad, con una
generosa cooperación internacional que elimine la pobreza y la
desigualdad, para conseguir un nuevo Orden Mundial basado en la Justicia y
la Paz? Despertemos de la pasividad social y política que nos atenaza en
este “primer mundo” acomodado y amodorrado. Superemos el desencanto y la
medrosa percepción de impotencia frente a los graves problemas de justicia
y seguridad de nuestros hermanos y hermanas, tan terrícolas como nosotros
mismos.
|