3. Septiembre Mariano
J. Antonio Doménech Corral
Aunque acabadas las vacaciones estivales
continuarán los enfrentamientos verbales Iglesia-Gobierno español, nada
impedirá al pueblo devoto celebrar el rosario de festividades marianas que
nos trae septiembre.
Como sucede en la vida política, también
la religiosa recobra su pulso con la llegada de septiembre; aunque
sospecho que ambas van a continuar discurriendo por el mismo cauce
conflictivo anterior a las vacaciones, según anuncian sonadas
declaraciones de las partes enfrentadas durante el mismo agosto. El
Gobierno, en boca de la vicepresidenta del Congreso, Carmen Chacón,
pidiendo a la Iglesia “respeto para el Ejecutivo y no se interfiera en sus
actuaciones”, porque no tiene más remedio que rendirse a la palabra
empeñada con sus socios. Y la jerarquía eclesiástica por medio del
valenciano obispo de Mondoñedo, monseñor Gea, respondiendo que “la Iglesia
no puede callarse ante la degradación moral en la legislación”. Sin
embargo nada impedirá al pueblo devoto, ajeno a este ambiente enrarecido,
celebrar el rosario de festividades en honor de la Virgen que trae
septiembre a lo largo y ancho de toda la geografía nacional bajo mil
distintas advocaciones. Se queda corto el mes para acogerlas a todas.
Son títulos marianos relacionados con
bellos parajes naturales de nuestra geografía donde se han erigido
preciosos santuarios, como la Virgen de la Fuensanta, de la Cueva Santa,
Aguas Vivas, Covadonga, Aranzazu, etc., en los que teólogos modernos han
descubierto el valor ecológico que subyace en la religiosidad popular.
Otros, en cambio, reflejan variados estados emocionales de la persona,
como la Virgen de las Angustias, de los Dolores, de la Alegría, del
Consuelo… indicando su maternal asistencia en todas las circunstancias de
la vida. Aunque en este 2004 y por un motivo excepcional merece destacarse
el título que ha anticipado el calendario para el sábado 28 de agosto. Es
el de Nuestra Señora de Kazán, “la protectora de Rusia”.
Varios años en poder de Juan Pablo II
este rico y venerado icono de la Virgen, constituía su principal sueño
viajero llegar a depositarlo personalmente en manos del Patriarca ortodoxo
de Moscú, Alexis II, en un viaje a Rusia. Concretamente el que ya fue
señalado a Mongolia para este mes de agosto, haciendo una breve escala en
Kazán, capital de la República autónoma rusa de Tatarstán, al Este de
Moscú. Pero se ha opuesto al viaje el Patriarca ruso -no el presidente
Vladimir Putin- y lo desaconseja, por otra parte, el actual estado de
salud del Papa; de manera que su sueño se ha desvanecido. En su lugar ha
viajado una delegación pontificia que hará la entrega de la venerada
imagen.
La historia de este precioso icono del s.
XIII de la iglesia de Kazán, originario de la antigua Constantinopla, es
que fue hallado por una niña entre las ruinas de la ciudad, asolada por un
incendio en 1579, obrando entonces muchos milagros; motivo por el que fue
levantada en su honor la catedral de Kazán. En 1790 el zar Pedro el Grande
invocó su protección en la batalla contra el rey de Suecia y, tras el
triunfo ruso, fue entronizado en la catedral de Moscú y después en la de
San Petersburgo; de donde fue robado en 1904 en un asalto popular. Hasta
que en 1964 apareció a la venta en la Feria Mundial de Nueva York, siendo
adquirido por el llamado Ejército Azul de Fátima por varios millones de
dólares. Y el 13 de mayo de 1981, festividad de la Virgen de Fátima, tras
el atentado que sufrió Juan Pablo II en la plaza de San Pedro de Roma
salvando milagrosamente la vida gracias a la Virgen, como le agradeció el
Papa, este Ejército Azul le regaló el icono que instaló en su oratorio
privado. Desde entonces, varias veces le ha sido reclamado por la Iglesia
rusa. Juan Pablo II nunca se ha negado a entregarlo. Sólo esperaba una
invitación para hacerlo personalmente en un signo ecuménico de unidad
entre las dos Iglesias, católica de occidente y ortodoxa de oriente. Como
así constará al fin, aún sin el encuentro personal de ambos líderes. Todo
por el empecinamiento del ruso, impropio de su condición.
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