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5. María abanderada de la humanidad

Miguel Rivilla San Martín

María es el modelo y paradigma que todos debemos imitar para recibir la corona de gloria que anhelamos conseguir.

La vida en la tierra es una competición para todos los humanos. Una lucha entre el bien y el mal, presente en el exterior e interior de cada persona. Hay que esforzarse para merecer ser calificado y recibir el premio. S. Pablo lo ha expresado admirablemente en su carta a los Corintos. “Sois espectáculo para el mundo y para los ángeles... Los atletas se privan de todo por conseguir una corona corruptible. Nosotros incorruptible... Luchad para merecerla y no ser descalificados”.

En esta competición universal, nos ha precedido, como abanderada eximia y principal, la Sma. Virgen María. Ella portando la bandera y estandarte de su fidelidad a Dios, marcha a la cabeza de toda la humanidad. Ella, es el modelo y paradigma que todos debemos imitar para recibir la corona de gloria que anhelamos conseguir.

En la fiesta de su Asunción en cuerpo y alma a los cielos, la liturgia de la Iglesia la aplica estas bellas palabras bíblicas; “¿Quién es Ésta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?”. Mirando a María, la primera cristiana como la definió el Concilio y siguiendo sus huellas, estaremos seguros de recibir la corona inmarcesible que el Justo Juez de vivos y muertos, Jesucristo, nos tiene reservada. ¡Ánimo y a no desfallecer en esta competición, siguiendo a nuestra Madre y abanderada, María!.

 
 

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