6. Las lágrimas del Papa
Miguel Rivilla San Martín
Las lágrimas del Papa han sido la mejor homilía y
el discurso más valioso que Juan Pablo ha pronunciado en su vida.
Las cámaras de televisión captaron el
instante inolvidable. El anciano Papa, Juan Pablo II, postrado ante la
Señora, en la cueva de las apariciones de Lourdes, dejó caer, entre la
emoción de todos, unas furtivas lágrimas, expresión incontenible de su
estado de ánimo.
Ha sido la mejor homilía y el discurso
más valioso que Juan Pablo ha pronunciado en su vida. Sin palabras y con
el rostro transpuesto por la emoción, de sus ojos cansados brotaron las
lágrimas más elocuentes que jamás un Papa nos había ofrecido en directo.
¿Qué pasaría -nos preguntamos- por la
mente y el corazón del Pontífice en ese instante? ¿Tal vez el
presentimiento de la filial despedida del amante devoto e hijo de María,
cuyo lema “Totus tuus”, ha paseado por todo el mundo? ¿Tal vez, como Jesús
ante Jerusalén, lamentar los derroteros de violencia y perdición del
mundo, enzarzado en guerras e injusticias sin fin? ¿Quizás la constatación
y agradecimiento del Papa a la Señora por que todo, absolutamente todo, en
su vida y pontificado, se lo debía a Ella?
Sea lo que sea, en el recuerdo de todos
los televidentes y fieles católicos quedará imborrable la imagen de un
singular Papa, anciano y enfermo, que nos ha dado sin palabras, la lección
más valiosa y convincente de su vida.
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