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16. El medio es el mensaje

María Velázquez Dorantes

La sociedad debe establecer las normas que dictan a los medios de comunicación; se debe exigir calidad y no cantidad de noticias; nuestra respuesta a los medios es vital para ellos.

Muchas veces dentro de los medios informativos o de comunicación se abre una gran interrogante que puede maximizar o reducir la información que la sociedad recibe, y es aquella que se ha tratado por el teórico Mc Luhan quien ha dicho «el medio es el mensaje». ¿Qué tan cierta resulta está postura en la comunicación para la civilización actual?

Si en realidad el medio es el mensaje, la información pasa por muchas manos o puede acercarse a grandes modificaciones cuando esta sale a la luz pública; muchas veces como receptores sociales deben equiparar las versiones que se otorgan a través de los diferentes medios de comunicación, porque cada medio tiene una filosofía por la cual se rige y aunque la libertad de expresión se haya ampliado, la fuerza que un medio de comunicación tiene es capaz de agrandar o simplificar los hechos, los conocimientos que se transforman en información.

Cuando el teórico Mc Luhan dijo que el medio es el mensaje, abría el campo de incertidumbre de poder que un medio de comunicación tiene; si la publicidad, la televisión, la radio, el cine, la prensa y todos los medios son “el mensaje”, ¿quién es el emisor? Hipotéticamente para el campo de la comunicación se podría establecer la relación de un binomio perfecto emisor-mensaje, induciéndose a la malformación de la investigación.

Si en realidad esta hipótesis se comprueba, la sociedad debe establecer las normas que dictan a los medios de comunicación; no debe acaparar todo lo que el medio le dicta, sino que debe someter la información a un proceso de decodificación, análisis y comprensión y ser el ser social activo; porque hoy en día el bombardeo de información que se recibe es exagerado comparado con otras décadas, pero al mismo tiempo el receptor, es decir, el hombre, se ha transformado en un receptor pasivo, que le gusta que todo se lo muestren digerido, resecando el poder pensante; por ello el medio puede convertirse en mensaje y no sólo jugar con el papel informativo, con la sociedad misma.

Sí en el medio es el mensaje, con certeza se debe exigir calidad y no cantidad de noticias; como receptores somos parte del proceso de comunicación y ante esta importancia nuestra respuesta a los medios es de gran fortaleza para ellos: su rating, su venta puede aumentar o disminuir de acuerdo a la respuesta que el público devuelve, y no se ha comprendido a gran convicción que si el medio es el mensaje y manipula, los oyentes como fines últimos de ello pueden romper este campo informativo.

Medios, mensajes, receptores, componentes todos de la comunicación, avancemos en la imparcialidad de lo que verdaderamente interesa, informa, comunica y tiene importancia; que el consumo de información chatarra se quede con el medio que pretenda ser el mensaje y la comunicación avance.

 
 

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