5.
Nada y Mucho
Mikel Agirregabiria Agirre
Una receta aprendida en un día de verano cuando el
tiempo corre muy rápido.
El día comenzó extraño. Una ardilla, con
el mismo increíble descaro de los gorriones y los gatos, se coló en
nuestro pequeño patio-jardín, se paseó entre dos ficus y se quedó casi una
hora descansando y mirándonos con curiosidad antes de escapar.
Luego en la piscina
recordé súbitamente una melodía y dos títulos. Nadaba en mi
particular estilo braza, modalidad rompehielos, para evitar que las
briznas de hierba que flotaban sobre el agua fuesen mi primera ensalada
sin aliñar. Me sentí dichoso, como uno más de "los esclavos felices”.
Evoqué la obertura de dicha ópera, del célebre bilbaíno Juan Crisóstomo de
Arriaga, nacido hace casi dos siglos en la calle Somera donde tantas veces
jugué en mi infancia.
El malogrado "Mozart
vasco" la compuso cuando sólo tenía 13 años. Moriría prematuramente en
París sin haber cumplido los 20 años. Su primera obra la tituló "Ensayo de
Octeto". Se la entregó para que la juzgara a José Luis de Torres, que
anotó en la primera página de la partitura "Nada y Mucho",
indicando que no valía demasiado en sí, pero que significaba mucho que un
niño de 11 años la compusiera.
Con el paso de los años he aprendido la
vida es eso: "Nada y todo". Un autor de éxito, Martín Seligman, redescubre
en su último libro de autoayuda “La felicidad auténtica”, el nombre y la
vieja receta de Aristóteles (eudaimonia). Resume la plenitud sentida
ejerciendo nuestras capacidades como "mi perro que corre y persigue
ardillas, luego existe”. Concluye que la felicidad consiste en poner
nuestros talentos personales (aunque sean escasos como en mi caso) al
servicio de una causa más grande que uno mismo, para dar sentido a la
vida.
Muchos sabios aconsejan hacer diariamente
por lo menos una cosa que nos desagrade. Dicen que así se hace la vida más
provechosa y significativa. Yo, modestamente, me permito recomendar que
también hagamos una cosa que nos agrade: así valdrá la pena vivirla. ¡Eso
es casi todo lo que he aprendido en una vida que duplica la de Arriaga! He
aprendido... que todo lo que una persona necesita es una mano que sostener
y un corazón que entender. He aprendido... que el dinero no compra la
felicidad. He aprendido... que es el amor y no el tiempo el que cura todas
las heridas. He aprendido... que esas pequeñas cosas que suceden
diariamente, son las que hacen fascinante cualquier vida. Sigo nadando,
pero los hierbajos ya no me incomodan.
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