13. Una
muerte digna y humana
Miren ustedes, mi paciente no es capaz de valerse
por sí mismo: no puede hablar ni entiende... ¿No sería mejor liberar a mi
paciente de su propio horror...? A la persona nunca se le puede considerar
como un impedido o alguien incapaz de producir y de contrarrestar.
Un médico profesor en una prestigiosa
universidad de Medicina se dirige a sus alumnos. Les habla de la necesidad
de mantener la mente abierta y de revisar viejos clichés que el paso del
tiempo amenaza con declarar obsoletos. Les habla, en suma, de la necesidad
de que la humanidad, y en concreto la profesión médica, comience a aceptar
la necesidad de una muerte digna, y más que digna, liberadora, en algunos
casos límites. Para convencer a su auditorio, el doctor les cita un caso
real, el de uno de sus pacientes, precisamente aquel que le ha hecho
repensar sus opiniones acerca de la eutanasia:
-Miren ustedes, mi paciente no es capaz
de valerse por sí mismo: no puede hablar ni entiende nada de lo que le
dices, y sufre tremendas depresiones, acceso incontrolable de llanto que,
a veces, duran minutos, incluso horas, con grandes espasmos de dolor. No
controla su aparato urinario y defeca sobre sí mismo, por lo que hay que
estar cambiándole de ropa casi continuamente. Su digestión resulta
problemática, y es rara la ingesta que no termina en vómito.
Sinceramente, ¿es esto vida? ¿No sería
mejor liberar a mi paciente de su propio horror y liberar a su familia del
sufrimiento de estar pendiente de una persona sufriente, con la que la
convivencia es sencillamente imposible?
El doctor sometió a votación su propuesta
y la mayoría de los médicos presentes, tras referirse a la eutanasia
activa, eutanasia pasiva y un sinfín de consideraciones, decretaron que
sí, que lo más humano era librarle de su horror.
El director del curso se empeñó,
entonces, en enseñar una foto del paciente. Introdujo una diapositiva en
la máquina y sobre la pantalla del proyector todos los presentes pudieron
contemplar un bebé de seis meses, mofletudo y rebosante de salud.
No, no es broma. Lo narrado sucedió en un
aula de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, y muchos de
los alumnos ya se habían decidido por la tesis humanista: la de liberar a
la criatura (nunca mejor dicho) de sus afanes y dolencias.
El suceso fue trasladado a imágenes por
el periodista Pablo Caruso en la cadena de televisión de la famosa Madre
Angélica, EWTN, en el programa “Se puede”, que se recibe vía cable o bien
en Internet (www.ewtn.com). Al final, Caruso hablaba de que todo en la
vida depende del amor que pongas en las cosas y de que a la persona nunca
se le puede considerar, ni al principio ni al final de su vida, como un
impedido o alguien incapaz de producir y de contrarrestar.
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