La caída
Jaime Septién
No
necesita comprobación ninguna. Matar es matar. Y no vamos a negociar con
nadie nuestra convicción de que la vida humana comienza en el momento
mismo de la concepción.
Cuando, por oficio o por vocación, uno ha meditado mucho sobre el hombre,
ocurre que se experimenta nostalgia por los primates. Éstos no tienen
pensamientos de segunda intención - ALBERT CAMUS (En La Caída)
“Para evitar los embarazos no deseados o no planeados, la Secretaría de
Salud autorizó incluir en la Norma Oficial Mexicana de planificación
familiar el método de anticoncepción de emergencia”. Así iniciaba la nota
de primera plana del periódico Reforma el pasado viernes 23 de enero. Y en
el recuadro, un cierto doctor Gregorio Pérez Palacios (quien fuera
director de Salud Reproductiva en tiempos de Zedillo) nos viene a decir
dos cosas. Una, que la píldora de emergencia “es altamente efectiva para
evitar embarazos no planeados”; y, la otra, que “en México no se había
podido incluir en la Norma Oficial de planificación familiar debido a la
oposición de grupos conservadores que la califican absurdamente como
abortizante”.
Qué
ingenioso el doctor Pérez Palacios. Y que altruista la Secretaría de Salud
del gobierno de Fox, a cuyo frente está el doctor Frenk, para traernos
este método de emergencia que va a permitir, desde ahora, el sexo seguro,
a cualquier hora, en dónde sea, para lo que sea menos para tener hijos o
por amor fiel al otro, que son las dos dimensiones que los “grupos
conservadores” (léase la Iglesia católica) reconocen en las relaciones
sexuales. O sea, los machines ya tienen vía libre para tratar a las
mujeres como objeto. Tienen relaciones sexuales y les atiborran de
píldoras de emergencia: asunto terminado.
El
doctor Pérez Palacios podrá ser, en la actualidad, muy responsable de la
clínica de Salud Reproductiva del Hospital General de la Ciudad de México,
pero no tiene ningún derecho, tampoco ninguna justificación, para venir a
decirnos que lo que es evidente necesita su comprobación: que la píldora
del día después es “abortizante”..
No
necesita comprobación ninguna. Matar es matar. Y no vamos a negociar con
nadie nuestra convicción de que la vida humana comienza en el momento
mismo de la concepción. Porque si nos ponemos a discurrir cuándo comienza
y cómo, al rato vamos a llegar a conclusiones tan simpáticas como las del
doctor Pérez Palacios, las del doctor Frenk y, supongo, las del licenciado
Fox, pues es bajo su mandato cuando esto ocurre: que la vida comienza
horas, minutos, semanas, meses más tarde del “errorcito” o el despiste que
cometió la pareja de adolescentes (de edad biológica o de mentalidad).
Es
cierto, “el gobierno del cambio” está cumpliendo con su cometido: está
cambiando a las personas, en especial a las mujeres, de seres humanos a
objetos de uso, para el placer del macho y del irresponsable. Nos está
llevando a “poner a México al día y a la vanguardia” en materia de “salud
reproductiva”. Es decir, está convirtiendo una sociedad con un arraigado
sentido de pertenencia familiar, con una identidad católica y con valores
objetivos (como el amor unido a la responsabilidad), en una sociedad
permisiva, relativista, usurera y, de nuevo, machista. Si esa es la
vanguardia, pues sí, somos conservadores, y nos quedamos con la
retaguardia. Cuando menos ahí sí queremos a los niños, porque de ellos -y
del que se hace como ellos en la inocencia y la pureza-es el reino de los
cielos.
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