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Aportaciones del Cristianismo

Walter Turnbull

Preguntan: ¿Para qué ha servido la Iglesia? Yo pregunto: ¿Cómo estaría la humanidad si no fuera por la Iglesia?

Es frecuente en pláticas con neopaganos o con católicos de puro nombre escucharlos plantear con mucha determinación ideas como que la Iglesia ha cometido muchos abusos, que a los marginados no les sirve de nada darse golpes de pecho, que los cristianos no son mejores que los demás, que ser cristiano no sirve de nada, que la presencia de la Iglesia ha sido más dañina que benéfica, que todos los cristianos son una bola de hipócritas, hasta llegar a que todo el cristianismo es un plan maquiavélicamente planeado para embaucar a los tarugos y hacerse ricos a sus costillas. La ignorancia es audaz, no cabe duda.

En un atinadísimo (como siempre) discurso en el encuentro de felicitación de año nuevo 2004 ante el cuerpo diplomático, Juan Pablo II señaló algunos puntos muy importantes que desafortunadamente pasan desapercibidos para el poco informado y sobre todo para el que no quiere informarse.

La Iglesia católica –dice Juan Pablo II- pone a la disposición de todos el ejemplo de su unidad y de su universalidad, el testimonio de muchos santos que han sabido amar a sus enemigos, de muchos hombres políticos que han encontrado en el Evangelio el valor para vivir la caridad en los conflictos.

...el cristianismo ha aportado a la cultura y a las instituciones del continente (Europa): la dignidad de la persona humana, la libertad, el sentido de lo universal, la escuela y la universidad, las obras de solidaridad.

Hasta hace poco tiempo los cristianos, al promover la libertad y los derechos del hombre, han contribuido a la transformación pacífica de regímenes autoritarios, así como a la restauración de la democracia en Europa central y oriental.

Todos juntos podemos contribuir eficazmente al respeto de la vida, a la tutela de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables, de la justicia social y de la preservación del ambiente. Además, la práctica de un estilo de vida evangélico hace que los cristianos puedan ayudar a sus compañeros en humanidad a superar los instintos, a vivir gestos de comprensión y de perdón, a salir juntos en ayuda de los que lo necesitan.

La Iglesia desea poner a disposición de todos sus energías espirituales, convencida de que «la justicia ha de complementarse con la caridad»

Unidad, universalidad, hombres santos, defensa de la dignidad humana, obras de solidaridad, libertad, democracia, justicia, respeto a la vida, superación de los instintos, perdón, energías espirituales, caridad... ¡Poca cosa! Me pregunto si los “ateos” y los enemigos de la Iglesia supondrán que todo esto surgió –igual que la vida- por generación espontánea.

Preguntan: ¿Para qué ha servido la Iglesia? Yo pregunto: ¿Cómo estaría la humanidad si no fuera por la Iglesia?

O más bien debería decir: ¿Existiría?

 
 

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